<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Evangelización Archivos - IEP Vitoria</title>
	<atom:link href="https://iepvitoria.org/category/articulos/evangelizacion/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://iepvitoria.org/category/articulos/evangelizacion/</link>
	<description>Iglesia Evangélica Pentecostal de Vitoria-Gasteiz</description>
	<lastBuildDate>Fri, 24 Jan 2020 20:34:27 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	

<image>
	<url>https://i0.wp.com/iepvitoria.org/wp-content/uploads/2014/09/new_logo_top-e1468601156890.png?fit=32%2C26&#038;ssl=1</url>
	<title>Evangelización Archivos - IEP Vitoria</title>
	<link>https://iepvitoria.org/category/articulos/evangelizacion/</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
<site xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">112965401</site>	<item>
		<title>¿Cambiar por fuera, o cambiar por dentro?</title>
		<link>https://iepvitoria.org/boletin120/</link>
					<comments>https://iepvitoria.org/boletin120/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Alfredo Gómez Moneo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 24 Jan 2020 20:24:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Evangelización]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://iepvitoria.org/?p=1879</guid>

					<description><![CDATA[<p>¿Cuántos problemas y situaciones en la vida, intentamos resolver, haciendo cambios en el exterior, retoques estéticos, con una apariencia nueva, pero sin ir al interior, a la verdadera raíz del problema? Esa tendencia es algo que podemos observar en múltiples ámbitos de la vida real, problemas laborales, conflictos familiares o aún en delicadas situaciones de [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://iepvitoria.org/boletin120/">¿Cambiar por fuera, o cambiar por dentro?</a> aparece primero en <a href="https://iepvitoria.org">IEP Vitoria</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p> ¿Cuántos problemas y situaciones en la vida, intentamos resolver, haciendo cambios en el exterior, retoques estéticos, con una apariencia nueva, pero sin ir al interior, a la verdadera raíz del problema?</p>



<p>Esa tendencia es algo que podemos observar en múltiples ámbitos de la vida real, problemas laborales, conflictos familiares o aún en delicadas situaciones de la vida política o económica de un país&#8230; ¿Cuántas  veces se pretenden soluciones que no apuntan de verdad al corazón del problema? ¿Cuántas veces perseguimos tan solo un cambio en la apariencia? </p>



<p>Tenemos asumida esa tentación de ir poniendo parches a los problemas para, de alguna manera, ir tirando&#8230; Solo que esos parches duran poco tiempo, y el problema luego resulta más grande o más difícil de resolver. </p>



<p>Es como cuando  una carretera llena de baches es parcheada con pegotes de asfalto. Seguirá siendo por siempre una carretera irregular e incómoda, donde los conductores notaran ruidosas vibraciones&#8230;  Lo que hace falta es acometer una obra profunda, picar toda la vieja carretera y asfaltarla de nuevo. </p>



<h2 class="wp-block-heading">Odres viejos</h2>



<p>Jesús vio este mismo problema en la sociedad de su tiempo, cuando los religiosos de entonces pretendían que la sana doctrina de Jesús encajara y armonizara en aquellos obsoletos moldes de religiosidad legalista, que ellos mantenían. Y esta fue la respuesta de Jesús para aquellos fariseos: <br><em>“Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo y lo pone en un vestido viejo; pues si lo hace, no solamente rompe el nuevo, sino que el remiendo sacado de él no armoniza con el viejo. Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo romperá los odres y se derramará, y los odres se perderán. Mas el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar; y lo uno y lo otro se conservan”  (Lucas 5: 36-38) </em></p>



<p>El vino  nuevo, o sea, el mensaje de Cristo, debía encontrar corazones que respondieran con una sensibilidad nueva  y dispuesta. El encorsetado judaísmo, lleno de normativas y carente de corazón, no servía para albergar el vino nuevo de Jesús. </p>



<p>Bien, pues algo parecido sucede cada vez que intentamos resolver un problema humano sin cambiar los odres viejos por otros nuevos. Cada vez que, manteniendo los mismos odres envejecidos y corruptos, queremos echar vino nuevo&#8230; resulta que no funciona. </p>



<p>Si ante problemas matrimoniales decidimos simplemente evitar los puntos de conflicto, pero no entramos a tratar las verdaderas causas íntimas del problema, lo único que logramos es mantener las apariencias, pero no hemos resuelto nada. El problema sigue ahí latente, y volverá a despertar con mayor virulencia. </p>



<p>Si a un heroinómano le sustituimos su adicción por una pauta de metadona, pero no abordamos en él las verdaderas causas que lo indujeron a la droga, no estaremos haciendo gran cosa. Retocamos la situación exteriormente, pero no entramos a fondo, al interior del problema. Y así podríamos seguir con multitud de ejemplos similares de nuestra vida real. </p>



<p>Hemos de admitir que tenemos siempre esta tendencia de intentar aplicar remedios, en lo exterior, cuando el problema real es otro, y clama “desde dentro” por una solución. Los grandes problemas y lacras de la Humanidad no se deben a las circunstancias externas o ambientales, no. Nacen de dentro del corazón del ser humano. </p>



<p>Y si  pretendemos resolver la mentira, la avaricia, el fraude, el adulterio, la infidelidad y otras cosas semejantes, actuando solo en las condiciones externas, pero sin tratar directamente con el corazón del hombre, estaremos cometiendo el mayor de los engaños, y el problema seguirá ahí, haciéndose más grande a medida que insistimos en engañarnos a nosotros mismos. </p>



<p>Este era realmente el problema de los líderes judíos contemporáneos de Jesús. Pretendían llevar una vida íntegra, simplemente por observar con rigor una serie de complicadas normas religiosas, pero su verdadera podredumbre de avaricia, orgullo arrogancia, y vanidad, seguía intacta en sus corazones. Pues esto dijo de ellos Jesús: <br><em>“¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad”  (Mateo: 23 27-28)</em></p>



<p>​Jesús siempre apuntaba al corazón del  hombre, allá donde realmente están los problemas. </p>



<p>A la gente “religiosa”, parece siempre importarle más lo de fuera: cómo se viste, cómo se expresa, qué imagen tiene uno&#8230;  pero a Dios le interesa lo que hay en nuestro interior. </p>



<p>Mira este pasaje del Evangelio, no tiene desperdicio: <br><em>“Se juntaron a Jesús los fariseos, y algunos de los escribas, que habían venido de Jerusalén; los cuales, viendo a algunos de los discípulos de Jesús comer pan con manos inmundas, esto es, no lavadas, los condenaban. Porque los fariseos y todos los judíos, aferrándose a la tradición de los ancianos, si muchas veces no se lavan las manos, no comen. Y volviendo de la plaza, si no se lavan, no comen. Y otras muchas cosas hay que tomaron para guardar, como los lavamientos de los vasos de beber, y de los jarros, y de los utensilios de metal, y de los lechos. Le preguntaron, pues, los fariseos y los escribas: ¿Por qué tus discípulos no andan conforme a la tradición de los ancianos, sino que comen pan con manos inmundas? Respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: Este pueblo de labios me honra, Mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas mandamientos de hombres”  (Marcos 7: 1-7) </em></p>



<p>Y un poco más adelante continua:  <br><em>“Llamando a sí a toda la multitud, les dijo: Oídme todos, y entended: Nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar; pero lo que sale de él, eso es lo que contamina al hombre. Si alguno tiene oídos para oír, oiga. Cuando se alejó de la multitud y entró en casa, le preguntaron sus discípulos sobre la parábola. El les dijo: ¿También vosotros estáis así sin entendimiento? ¿No entendéis que todo lo de fuera que entra en el hombre, no le puede contaminar, porque no entra en su corazón, sino en el vientre, y sale a la letrina? Esto decía, haciendo limpios todos los alimentos. Pero decía, que lo que del hombre sale, eso contamina al hombre. Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre”  (Marcos 7: 14-23) </em></p>



<p>Es nuestro corazón el que está contaminado. No sirve un remiendo, no sirve un simple lavado de cara&#8230; ¡No! </p>



<h2 class="wp-block-heading">Odres nuevos</h2>



<p>Necesitamos un corazón nuevo. Necesitamos arrepentirnos, renunciar a nuestra vieja manera de vivir, viciada y orgullosa, y ser completamente renovados.  Necesitamos, en palabras de Jesús,<strong> nacer de nuevo</strong>. Dejar lo viejo, desterrarlo, hacerlo morir, y ser una nueva criatura creada según Dios. Odres nuevos que pueda albergar ese vino nuevo, ese mensaje libertador de Jesús.  </p>



<p>El apóstol Pablo lo define así: <em>“De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”  (2ªCorintios 7: 17)</em>.</p>



<p>No se trata de cambiar un poco ciertas costumbres, o de intentar por nosotros mismos ser un poco mejores&#8230;  No, eso sirve de bien poco. Necesitamos que Cristo llene nuestra vida, y que, Él, sea el Señor de todas las áreas de nuestra vida, que su espíritu more “en nosotros” para transformarnos, darnos  vida y hacernos más parecidos a Él. </p>



<p>Una vez más, en palabras del apóstol Pablo: <em>“Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros”  (Romanos 8: 11-13)</em> </p>



<p>En otras palabras, Cristo llega a vivir en nosotros, de modo que la vida cristiana no es una imitación de Cristo. <strong>¡Participamos de la naturaleza de Cristo!</strong> </p>



<p>No tomamos a  Cristo meramente como un modelo externo. <strong>¡Lo recibimos como un poder interno!</strong> </p>



<p>Y cuando hacemos esto, abordamos el problema desde dentro y no desde fuera. Intervenimos en nuestro corazón, donde Cristo actúa sanando y renovando. No hay otra manera de vivir la fe cristiana, se requiere un cambio drástico de nuestro corazón. </p>



<p>De nada sirven los retoques exteriores o la apariencia de piedad, eso es engañarnos. El vino nuevo requiere odres nuevos. No hay otra forma. Y, créeme, muy a  menudo las religiones no son otra cosa que odres viejos, estructuras humanas, que no sirven para contener el mensaje y el amor transformador de Cristo. </p>



<p>Por eso insistimos siempre tanto en la diferencia entre una “religión” y una “relación” con Dios. Una relación sincera con Dios nos cambia desde dentro, sana nuestro corazón, y resuelve los problemas desde su origen. Deseo de todo corazón que estas reflexiones que planteo puedan ayudarte en tu relación con Dios. ​Medita en ello.</p>



<p>Tómalo en serio.</p>



<p>Que Dios te bendiga <br>Alfredo Gómez Moneo (Ministro de Culto Evangélico)</p>



<div style="height:51px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p> Photo by&nbsp;<a href="https://unsplash.com/@rochangraphics?utm_source=unsplash&amp;utm_medium=referral&amp;utm_content=creditCopyText" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label=" (opens in a new tab)">Bankim Desai</a>&nbsp;on&nbsp;<a href="https://unsplash.com/?utm_source=unsplash&amp;utm_medium=referral&amp;utm_content=creditCopyText" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label=" (opens in a new tab)">Unsplash</a> </p>
<p>La entrada <a href="https://iepvitoria.org/boletin120/">¿Cambiar por fuera, o cambiar por dentro?</a> aparece primero en <a href="https://iepvitoria.org">IEP Vitoria</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://iepvitoria.org/boletin120/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>1</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">1879</post-id>	</item>
		<item>
		<title>Educar desde que nacen</title>
		<link>https://iepvitoria.org/educar-desde-que-nacen/</link>
					<comments>https://iepvitoria.org/educar-desde-que-nacen/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Alfredo Gómez Moneo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 18 Oct 2019 19:42:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Evangelización]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://iepvitoria.org/?p=1838</guid>

					<description><![CDATA[<p>Hoy hablamos de nuestros hijos, y vamos a comentar algunas de las claves a la hora de educar a nuestros hijos. Con cuánta emoción las parejas siguen atentamente los inicios de la vida de su bebé. Ya desde que están en el vientre materno, esperan ansiosos las primeras ecografías: si el bebé está bien, si [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://iepvitoria.org/educar-desde-que-nacen/">Educar desde que nacen</a> aparece primero en <a href="https://iepvitoria.org">IEP Vitoria</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>Hoy
hablamos de nuestros hijos, y vamos a comentar algunas de las claves a la hora de
educar a nuestros hijos.</p>



<p>Con cuánta emoción las parejas siguen atentamente los inicios de la vida de su bebé.</p>



<p> Ya desde que están en el vientre materno, esperan ansiosos las primeras ecografías: si el bebé está bien, si será niño, o si será niña… ¡Cuánta expectativa desarrollan los padres ante cada hijo que viene! (y no digamos ya los abuelos). El niño nace y es el centro de la atención y del cariño de todos, de los padres, familiares, amigos… </p>



<p>Hacemos un gran esfuerzo para que no le falte de nada, hasta los últimos detalles: la cuna, el cochecito, el capazo, la mochila, la silla auxiliar, la bañera, el parquecito para que juegue, luego el andador, juguetes con vivos colores y música infantil…</p>



<p>Sin embargo, yo me pregunto: ¿ponemos también el mismo empeño y desarrollamos la misma expectativa en cuanto a la manera en que queramos educarle?&nbsp; </p>



<p>Porque realmente esto es lo que al final importa: ¿Qué le vamos a ir enseñando, cómo lo haremos?, ¿Cómo le instruiremos paso a paso en las cosas importantes de la vida?</p>



<p>No podemos ser tan ingenuos de creer que estas cosas son algo de lo que ya se encargará “el sistema”. La educación de nuestros hijos nos compete a nosotros, a los padres. </p>



<p>El sistema nos brinda la formación académica, pero la formación de su carácter, la educación en cuanto a las relaciones humanas y a los principios que luego marcarán su vida, es una responsabilidad ineludible que los padres han de asumir, y en ello no pueden tolerarse intromisiones que apunten en dirección contraria.</p>



<p>El bagaje más importante que debemos transmitir a nuestros hijos tiene que ver precisamente con estas cosas: un carácter firme y definido, una manera equilibrada y positiva de entender la vida, y una formación que les habilite para relacionarse saludablemente con las personas. Todo lo demás, lo académico, lo deportivo, lo cultural, etc., aún siendo necesario, está sin embargo en un segundo plano.</p>



<p>Ya desde antiguo, la Biblia habla de estas cosas
a los padres:</p>



<p><em>“Por tanto, pondréis estas mis palabras en vuestro
corazón y en vuestra alma… y más adelante: Y las enseñaréis a vuestros hijos,
hablando de ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino,
cuando te acuestes, y cuando te levantes” (Deuteronomio 11: 18)</em></p>



<p>¿Y cuáles han de ser esas enseñanzas “claves” que hemos de transmitir a nuestros niños? Pues en especial, todas aquellas enseñanzas que les hagan entender y practicar la obediencia, el entender el concepto de autoridad (que ellos no son quienes mandan en el hogar), principios como el respeto a los mayores y a los demás. </p>



<p>Es fundamental también enseñarles acerca de la sinceridad. Ni la más pequeña mentira debe subestimarse, enseñarles sinceridad es darles futuro. Otro principio clave es la responsabilidad. Y desde luego, han de aprender bien la “ley de las consecuencias”: consecuencias buenas cuando hacen lo correcto y consecuencias malas cuando hacen lo malo.</p>



<p>Otra enseñanza fundamental que debemos insertar
en nuestros hijos, tiene que ver con “los otros”: frente a la evidente
tendencia egoísta que exhiben todos los niños, hemos de hacerles entender que
hay otras personas afuera de ellos, y que son importantes, que tienen necesidades,
y que debemos amarlos. Evitar el egocentrismo y el individualismo, y hacerles
ver que somos seres sociales, y que ahí afuera está “mi prójimo”. </p>



<p>Todas estas cosas no son demasiado elevadas. Los niños son capaces de aprenderlas desde bien temprano. Y también desde temprano, los niños necesitan límites y disciplina. Todo esto se les puede enseñar desde que nacen, adaptando la manera según su capacidad de comprensión.</p>



<p>Lo cierto es que los padres vamos por la vida acumulando experiencias,
aciertos y errores… Aprendemos a interpretar y a gestionar las experiencias
gozosas y también las experiencias amargas. Al paso de la vida, nuestros ojos
han visto de todo, y nos convertimos en los maestros encargados de transmitir
esa riqueza a nuestros hijos. También la biblia habla sobre esto:</p>



<p><em>“Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con
diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se
aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a
tus hijos, y a los hijos de tus hijos”. (Deuteronomio 4: 9)</em><em> </em><em></em></p>



<p>Como padres, necesitamos entender que el
asunto de la educación de nuestros hijos es algo decisivo, porque además, el
mundo que luego se van a encontrar es francamente complicado.</p>



<p>La educación de nuestros hijos en cuanto a
los principios que les he comentado, ha de comenzar desde que nacen, los padres
deben hablarlo y planificarlo previamente. La improvisación puede dar resultados
buenos, a veces, pero imprevisibles otras… Es mejor planificar qué y cómo
enseñaremos a nuestros hijos.</p>



<p>Padres, debéis invertir horas jugando con vuestros hijos, leerles cuentos educativos, incluso leerles, antes de acostar, alguno de los pasajes o de las enseñanzas de la vida de Jesús, hacer con ellos una sencilla oración a Dios&#8230; No desaproveches cualquier oportunidad para transmitir principios y formar su carácter.</p>



<p>Ten cuidado especialmente con la televisión: Lamentablemente son muchos los padres que optan por dejar libremente al niño, horas frente a cualquier canal de televisión. Y sabemos bien que la televisión y otros medios, si no están controlados y dirigidos por los padres, también pueden formar, o deformar a nuestros hijos.</p>



<p>Eduquemos, pero eduquemos bien, y eduquemos pronto. Las cosas que inscribimos en la mente del niño pequeño, le marcan para toda la vida. Así lo recoge la Biblia en el libro de los proverbios de Salomón: <em>“Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”. (Proverios 22: 6)</em></p>



<p>Es necesario aprovechar esos primeros años de sus pequeñas vidas, cuando todavía ellos nos idealizan y nos ven como un modelo a imitar.&nbsp; Esa etapa en la que los niños desearían de mayores ser como papá, o como mamá. Esa es la etapa en la que mejor podemos grabar en ellos los principios que sostendrán luego su vida futura.</p>



<p>Los padres, de forma natural, somos llamados a reproducir en
nuestros hijos, nuestros patrones, nuestras ideas acerca de cómo entendemos la
vida, y nuestros principios en cuanto a la convivencia y la relación con las
personas que nos rodean.</p>



<p>Y como nuestros hijos no tienen un pelo de
tontos, será fundamental que demos ejemplo de nuestras enseñanzas, con nuestra
propia vida. Ellos descubrirán pronto si nuestras enseñanzas son solo teoría, o
si aparecen escritas en nuestra vida diaria. Es hipocresía y cinismo pretender
pedir a nuestros hijos, lo que nosotros no estamos dispuestos a hacer. </p>



<p>Como maestros de nuestros hijos, hemos de
ser irreprochables, y cuando fallamos, hemos de hacérselo ver, y habremos de
disculparnos con ellos muchas veces, para que ellos también aprendan las
lecciones sobre el arrepentimiento y el perdón.</p>



<p>Bien, para terminar estas reflexiones, quiero presentarles un conocido texto que hace ya años circula por Internet, y que remarca la importancia de lo que hoy les he contado, pero lo hace mostrando la otra cara de la moneda, lo que puede ocurrir cuando descuidamos la educación de nuestros hijos. Quizá ya lo hayan leído alguna vez. Se titula: “Normas para hacer de tu hijo un delincuente”</p>



<p>1. DALE DESDE NIÑO TODO LO QUE EL QUIERA. Así llegara a mayor
convencido de que el mundo entero le debe todo. </p>



<p>2. SI DICE GROSERÍAS O HACE TONTERÍAS FESTÉJASELAS. Así creerá que es
muy gracioso y aumentara su repertorio.&nbsp; </p>



<p>3. NO LE DES NINGUNA FORMACIÓN ESPIRITUAL. Cuando sea mayor
solo buscara lo material y superfluo.&nbsp; </p>



<p>4. NO LE DIGAS NUNCA QUE SE HA EQUIVOCADO. Mas tarde cuando
cometa un error, abuse, mienta o robe, estará convencido de que la sociedad es
la que lo persigue y quiere hacerle daño.&nbsp; </p>



<p>5. RECOGE TODO LO QUE EL TIRA EN EL SUELO. Así se convencerá
de que todos deben estar a su servicio.&nbsp; </p>



<p>6. DÉJALO LEER Y VER TODO LO QUE EL QUIERA. De esta forma
asimilara la violencia, las desviaciones sexuales y la degradación
humana.&nbsp; </p>



<p>7. DISCUTE Y PELEA CON TU PAREJA DELANTE DE EL. Así cuando tu
familia este destrozada, el no se dará por enterado, pero si destrozara luego
la que él forme. </p>



<p>8. DALE TODO EL DINERO QUE QUIERA. Así ni siquiera
sospechara que se deba trabajar para poder disponer del dinero.&nbsp; </p>



<p>9. HAZ QUE TODOS SUS DESEOS ESTÉN SATISFECHOS Así vivirá
exigiendo a todos que le cumplan sus caprichos.&nbsp; </p>



<p>10. DALE SIEMPRE LA RAZÓN, ASÍ CUANDO EL FALLE Creerá que sus
maestros, la gente, y la ley, le están deseando el mal.&nbsp; </p>



<p>11. CUANDO QUIERA HABLAR CONTIGO Dile que no tienes
tiempo, que tienes mucho trabajo, o que estas cansado, así buscara respuestas a
sus preguntas con la persona equivocada.&nbsp; </p>



<p>12. DÉJALE SOLO EN CASA MUCHAS VECES Así buscará
compensar su soledad con el alcohol y las drogas.</p>



<p>Ya lo saben, esto es lo que NO hay que
hacer. Pero la Biblia nos indica claramente lo que SI debemos hacer, léala y
encontrará en ella las pautas que no fallan. </p>



<p>Que Dios bendiga tu familia</p>



<div style="height:43px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p> Photo by&nbsp;<a rel="noreferrer noopener" aria-label=" (opens in a new tab)" href="https://unsplash.com/@judebeck?utm_source=unsplash&amp;utm_medium=referral&amp;utm_content=creditCopyText" target="_blank">Jude Beck</a>&nbsp;on&nbsp;<a href="https://unsplash.com/?utm_source=unsplash&amp;utm_medium=referral&amp;utm_content=creditCopyText" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label=" (opens in a new tab)">Unsplash</a></p>
<p>La entrada <a href="https://iepvitoria.org/educar-desde-que-nacen/">Educar desde que nacen</a> aparece primero en <a href="https://iepvitoria.org">IEP Vitoria</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://iepvitoria.org/educar-desde-que-nacen/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">1838</post-id>	</item>
		<item>
		<title>Arrepentimiento y perdón</title>
		<link>https://iepvitoria.org/arrepentimiento-y-perdon/</link>
					<comments>https://iepvitoria.org/arrepentimiento-y-perdon/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Alfredo Gómez Moneo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Jun 2019 11:02:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Evangelización]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://iepvitoria.org/?p=1827</guid>

					<description><![CDATA[<p>¿Puede Dios perdonarme...? ¿A pesar de lo grave que hayan podido ser mis faltas o delitos? ¿Puede Dios, sin más, perdonar cualquier cosa?</p>
<p>La entrada <a href="https://iepvitoria.org/arrepentimiento-y-perdon/">Arrepentimiento y perdón</a> aparece primero en <a href="https://iepvitoria.org">IEP Vitoria</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>¿Puede Dios perdonarme&#8230;? ¿A pesar de lo grave que hayan podido ser mis faltas o delitos? ¿Puede Dios, sin más, perdonar cualquier cosa?</p>



<p>¡Por supuesto! Somos nosotros quienes tenemos problemas para perdonar, pero Dios no los tiene. Y lo cierto es que todos nosotros necesitamos una buena dosis de perdón, del perdón de Dios.</p>



<p>Una célebre frase de Pascal, dice así:<em> «Ciertamente es un mal estar lleno de defectos, pero es un mal, mayor aún, estar lleno de ellos y no estar dispuesto a reconocerlos»</em>.</p>



<p>A la luz de esta declaración, vemos que los seres humanos se dividen en dos
tipos: no los culpables y los «justos», como mucha gente piensa, sino
más bien, dos clases de personas culpables. Hay gente culpable que reconoce sus
errores, y hay gente culpable que no los reconoce. </p>



<p>Y estos dos grupos quedan magistralmente plasmados en un suceso que se narra en el capítulo 8 del evangelio de San Juan. </p>



<p>El incidente tiene lugar en los atrios del templo, donde Jesús está impartiendo sus enseñanzas. De pronto, un grupo de líderes religiosos interrumpen en la escena arrastrando hasta allí a una mujer sorprendida <em>in fraganti</em> en adulterio. </p>



<p>Según la costumbre, la habrían desnudado hasta la cintura como señal de su vergüenza. Aterrada, indefensa y humillada en público, la mujer se encoge delante de Jesús, cubriéndose con los brazos sus pechos desnudos.</p>



<p>Por supuesto, para el adulterio hacen falta dos, pero allí está la mujer,
sola, delante de Jesús.&nbsp; </p>



<p>Eso sí, Juan aclara que la verdadera intención de los acusadores no era tanto castigar un delito, sino, en realidad, tenderle una trampa a Jesús; y era una trampa muy astuta: La ley de Moisés decretaba la muerte por apedreamiento, como pena por el adulterio, pero las leyes romanas prohibían a los judíos llevar a cabo ejecuciones. </p>



<p>¿Acataría Jesús el legalismo de las normas mosaicas, desafiando así la ley de los dominadores romanos? ¿o impediría que sea ajusticiada, arriesgándose entonces a las críticas de los religiosos judíos? Ambas opciones eran muy comprometedoras.</p>



<p>Una treta bien estudiada para atrapar en público a Jesús. Siendo que era bien conocido por su fama de hacer misericordia, ¿encontraría alguna forma de sacar a esta adúltera de su difícil situación? </p>



<p>Si lo hiciera, estaría desafiando la ley de Moisés ante una multitud reunida en los mismos atrios del templo. Todos los ojos estaban fijos en Jesús. En ese momento tan cargado de tensión, Jesús hace algo único: se inclina y escribe con el dedo en el suelo. De hecho, ésta es la única escena de los evangelios que presenta a Jesús escribiendo. </p>



<p>¿Qué escribía en la tierra?. No se nos dice, aunque en su película sobre la vida de Jesús, el director Cecil DeMille, lo presenta escribiendo los nombres de diversos pecados: adulterio, asesinato, orgullo, codicia, lujuria. Cada vez que Jesús escribe una palabra, se retiran unos cuantos fariseos más. </p>



<p>Esta interpretación de DeMille, como todas las demás, es una conjetura. Lo único que sabemos es que, en aquel momento cargado de tensión, Jesús se detiene, guarda silencio y escribe palabras en el suelo con el dedo.</p>



<p>Los allí presentes, probablemente todos, asumían dos categorías de actores
en este drama: la mujer culpable, atrapada en su delito, y los
«justos» acusadores, que son, al fin y al cabo, profesionales de la
religión. </p>



<p>Cuando Jesús habla por fin, desarma por completo a una de estas categorías, porque, dirigiéndose a los fariseos, preparados para apedrear a la mujer, les recrimina: «El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella». </p>



<p>Y acto seguido se inclina de nuevo para seguir escribiendo, tomándose su tiempo, mientras los acusadores, uno a uno, se van escabullendo.</p>



<p>A los fariseos, les salió el tiro por la culata, y la trampa se volvió contra ellos. Entonces, Jesús se endereza y se dirige a la mujer que se ha quedado sola frente a Él. <em>«Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó?» «Ninguno, Señor»</em>, responde ella. Momentos antes, esta mujer vislumbraba solo su inminente ejecución, pero ahora Jesús le absuelve: <em>«Ni yo te condeno; vete, y no peques más»</em>. </p>



<p>De esta forma, y con un brillante golpe de efecto, Jesús reemplaza las dos categorías de la escena, justos y culpables, por dos categorías diferentes: pecadores que lo admiten y pecadores que lo niegan. </p>



<p>La mujer sorprendida en adulterio, no tuvo más remedio que admitir su culpa. Mucho más problemáticas eran las personas como los fariseos, que negaban o reprimían su culpa. Y hemos de admitir que nosotros no somos muy diferentes. Tendemos a situarnos en el papel de los acusadores, más que en el de los acusados. </p>



<p>Nos fijamos en los errores y defectos de los demás, y en cambio, tendemos a
negar y a excusar nuestras faltas, en lugar de admitirlas y confesarlas.
Miramos la paja en el ojo ajeno, y pasamos por alto la viga que hay en nuestro
ojo.</p>



<p>Y sin embargo, si entendemos correctamente este relato, es la mujer pecadora la que está más cercana al reino de Dios. De hecho, sólo hay una forma de entrar en el plan que Dios tiene para nosotros: revestidos de la actitud de aquella mujer pecadora, humillados, sin excusas, y con las manos abiertas para recibir el perdón y el amor de Dios.</p>



<p>Y para recibir ese perdón y ese amor de Dios, debo abrir la puerta de mi corazón, admitiendo, y reconociendo sin excusas mi pecado. Mostrando arrepentimiento genuino.  </p>



<p>Y así, una vez restaurado y perdonado, podré sentirme aceptado por Dios, como parte y miembro de su familia. Y así, en esa nueva condición, como hijo de Dios, podré levantar mi mirada y caminar mirando al frente, con la conciencia limpia, y dispuesto a obedecer su mandato: <em>«Ni yo te condeno; vete, y no peques más»</em>. </p>



<p>Sin lugar a dudas, el <em>arrepentimiento </em>es la única puerta que Dios ha preparado para que accedamos a su perdón. Si abrimos esa puerta, Él puede perdonar cualquier pecado, hasta el más oscuro, hasta el más vergonzoso, hasta el más atroz. El arrepentimiento nos abre el camino hacia un futuro nuevo y lleno de expectativas, hacia una relación restaurada con nuestro Dios.</p>



<p>Seguro que todos tenemos muchos puntos
oscuros en nuestra vida, por los cuales podríamos ser acusados y merecer
nuestra justa condena, pero hemos de entender, que el propósito de Dios no es
condenar, sino rescatar. Él no es el oscuro Dios acusador, sino el padre
amoroso que ansía abrazar y perdonar al hijo pródigo.</p>



<p>Jesús declaró que, <em>“ …de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.” (Juan 3: 16)</em></p>



<p>En otras palabras, Dios despierta mi culpabilidad para ayudarme. Dios no
está tratando de aplastarme con mi culpa, sino de liberarme, y esa liberación
exige de mí, un espíritu indefenso, como el de aquella mujer sorprendida en su
pecado; no el espíritu soberbio de los fariseos. Por eso es que Jesús llamó a
los fariseos, <em>ciegos guías de otros
ciegos</em>.</p>



<p>Lo cierto es que, en aquella escena en los atrios del templo, los líderes judíos se fueron alejando en silencio, acusados por su conciencia, ante la inesperada respuesta de Jesús; comenzando desde los más viejos hasta los más jóvenes. Era evidente que los hombres más ancianos tenían mayor conciencia de sus pecados que los más jóvenes. La cuestión era admitirlos, o no admitirlos.</p>



<p>En fin, este suceso narrado en el capítulo 8 de San Juan, resulta instructivo en todos los sentidos, y te invito a que lo leas con tranquilidad, porque en este pasaje, si una cosa queda bien clara es que, para Dios, la compasión y el perdón están por encima del legalismo y la justicia, por mucho que estas se defiendan al amparo de ideologías religiosas.</p>



<p>Que el Dios de todo perdón te bendiga con lo mejor de su amor.</p>



<pre class="wp-block-preformatted">(Inspirado y adaptado de <em>Gracia divina versus condena humana</em>, de Philip Yancey)  </pre>



<div style="height:50px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p>Imagen por  <a href="https://unsplash.com/@trymon?utm_source=unsplash&amp;utm_medium=referral&amp;utm_content=creditCopyText">Trym Nilsen</a> en <a href="https://unsplash.com/search/photos/sadness?utm_source=unsplash&amp;utm_medium=referral&amp;utm_content=creditCopyText">Unsplash</a> </p>
<p>La entrada <a href="https://iepvitoria.org/arrepentimiento-y-perdon/">Arrepentimiento y perdón</a> aparece primero en <a href="https://iepvitoria.org">IEP Vitoria</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://iepvitoria.org/arrepentimiento-y-perdon/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">1827</post-id>	</item>
		<item>
		<title>Y siempre cosas nuevas</title>
		<link>https://iepvitoria.org/y-siempre-cosas-nuevas/</link>
					<comments>https://iepvitoria.org/y-siempre-cosas-nuevas/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Alfredo Gómez Moneo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 15 Mar 2019 11:24:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Evangelización]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://iepvitoria.org/?p=1800</guid>

					<description><![CDATA[<p>Hoy más que nunca, la gente busca constantemente todo lo nuevo. Sin embargo, el amor y el mensaje de Dios siguen siendo los mismos.</p>
<p>La entrada <a href="https://iepvitoria.org/y-siempre-cosas-nuevas/">Y siempre cosas nuevas</a> aparece primero en <a href="https://iepvitoria.org">IEP Vitoria</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>Hoy más que nunca, la gente busca constantemente todo lo nuevo. Cualquier cosa nueva que salga quieren probarla, y aún adelantándose si es posible, como muchos “intrépidos” que antes de que una película se estrene en los cines, ya han conseguido descargarla por Internet. </p>



<p>Probar nuevas cosas, experimentar nuevas sensaciones, cambiar&#8230; <strong>&nbsp;</strong>Esta avidez por lo novedoso, ese cansarnos enseguida de lo mismo, y esa constante búsqueda de cambios, es parte de nuestra forma de ser hoy en día. </p>



<p>Y no es nada malo en sí mismo, pero, como veremos, tiene sus riesgos. </p>



<p>El mundo comercial ha sabido aprovecharse
bien de esta tendencia humana de buscar siempre cosas nuevas o diferentes, y se
ha servido de ella para fomentar el consumismo exagerado de artículos
totalmente innecesarios. </p>



<p>Es así como se mueve la sociedad de consumo y la economía de los países desarrollados: producir, cambiar de producto y consumir constantemente. </p>



<p>La industria de la comunicación con todo su despliegue de propaganda, han desatado una imparable y arrolladora oferta de nuevos artículos, nuevas diversiones, nuevos deportes, nuevas necesidades, nueva tecnología…</p>



<p>Hoy tenemos hasta “nuevos modelos” de matrimonio y de familia. Y a cada poco, nuevos estilos y modas en el vestir, en el arte, en la música, y en todos los ámbitos de la vida de la gente. </p>



<p>Constantemente algo nuevo. Hay que generar novedades, porque la gente, acostumbrada ya a cansarse rápidamente de lo mismo, siempre responde fácilmente a esa llamada de lo nuevo, como peces que muerden el anzuelo.</p>



<p>La sociedad de consumo consigue excitar y
acrecentar en la gente, esa tendencia casi obsesiva por lo nuevo, y por
“cambiar”, cuando todavía ni hemos saboreado suficientemente lo que ya
teníamos.</p>



<p>¡Han abierto un nuevo restaurante&#8230;!, hay que ir allá.&nbsp; ¡El último disco de Shakira!, hay que adquirirlo; la última novela de la trilogía Milenium, etc. La gente cambia su vehículo en perfecto estado por otro que es más moderno. Los jóvenes cambian de móvil cada poco, del 3G se salta al 4G, se cambia de novia y de novio varias veces al año&#8230;&nbsp; </p>



<p>Y en lo espiritual, algunos reproducen este mismo patrón: hace unos años, mucha gente, ante la rutina y el desengaño de la tradicional religión católica de nuestro país, intentó buscar en las religiones orientales una salida a sus anhelos espirituales y personales. Cierto, las corrientes orientales tuvieron su momento de novedad, pero luego ese boom también fue desvaneciéndose.</p>



<p>¿Tiene algún sentido esa tendencia de estar
siempre buscando cosas nuevas?</p>



<p>Y por otro lado, si lo pensamos bien: ¿hay en
realidad tantas cosas verdaderamente nuevas?</p>



<p>Me viene a la mente lo que ya miles de años atrás, el sabio Salomón escribía en el libro de Eclesiastés:</p>



<p style="margin-left: 40px"><em>“Nunca se sacia el ojo de ver, ni el oído de oír.¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay nuevo debajo del sol. ¿Hay algo de que se puede decir: He aquí esto es nuevo? Ya fue en los siglos que nos han precedido”</em></p>



<h2 class="wp-block-heading">Hablemos de la Iglesia</h2>



<p>Mucha gente insiste en que la iglesia, la cristiandad, debiera también cambiar, y adaptarse a los nuevos tiempos&#8230; Algunos nos miran como si no encajáramos en los tiempos que hoy corren. Pues bien, eso requiere alguna matización: Si por adaptarse se entiende renunciar a los principios que Jesús nos enseñó, o rebajarlos, o adulterarlos, entonces les diré que eso es imposible para la iglesia de Cristo.</p>



<p>Cierto que la iglesia cristiana debe adaptar su estilo, sus modos, sus enfoques y sus áreas de trabajo, en función de las necesidades y los cambios sociales. Pero no puede pedirse a los cristianos que prediquen, que enseñen, o que vivan otra cosa que lo que Jesús enseñó. </p>



<p>Si lo hicieran, dejarían de ser cristianos. </p>



<p>Es por eso que todo cristiano consecuente
con las enseñanzas de Jesús y de la Biblia, no podrá nunca aceptar ciertas
ideas “nuevas” que, aunque gocen de creciente popularidad, van diametralmente
en contra de la enseñanza de Cristo. Ni tampoco podrá estar de acuerdo en
ciertas cosas “nuevas” que nuestros gobiernos han promocionado y “legalizado”. Cosas
y situaciones que, podrán ser legales ante los tribunales humanos, pero ante
Dios, son pecado (no tiene otro nombre, por mucho que para nuestra sociedad, la
palabra “pecado” suene a pasada de moda).</p>



<p>Si hablamos de la fe cristiana, yo siento decepcionar a quienes buscan siempre cosas nuevas, pero les diré que, si somos realistas, en el mensaje cristiano, en los principios y en la doctrina, no hay muchas cosas nuevas, más bien muy pocas. </p>



<p>El evangelio sigue siendo el mismo de hace 2000 años. </p>



<p>Sin embargo, la iglesia cristiana sí que ha
experimentado grandes transformaciones en su estilo, en su dinámica y en sus
celebraciones. Y podemos verlo, por ejemplo, en nuestras iglesias evangélicas,
bastante diferentes a las de hace un siglo. Iglesias, que están llegando como
nunca al corazón hambriento de la gente, y actualmente están creciendo en la
mayoría de países.</p>



<p>Sí, determinados cambios pueden tener lugar
en nuestras iglesias, sin rebajar ni renunciar a las enseñanzas de Jesús, sin transigir
en los principios eternos de Dios. Pero cuando las iglesias intentar entretener
y complacer a esta sociedad que pide constantemente cosas nuevas, caen en su
propia ruina espiritual y dejan de ser la Iglesia de Cristo. Si alguna iglesia
entra en este juego, se desliza a un terreno muy peligroso.</p>



<p>Porque el cristianismo, ni necesita cambios,
ni puede ser cambiado. En sí, los mensajes que se predican en la iglesia, las
enseñanzas cristianas, los pilares de nuestra fe y de nuestro diario vivir como
cristianos, son unas pocas cosas. <strong>Lo que necesitamos no es tanto
conocer nuevas cosas, sino vivir, y experimentar las que ya conocemos,</strong>
eso sí, con la ayuda de Dios.</p>



<p>Eso es lo que necesitamos, llevar a la vida real las enseñanzas que ya conocemos. Y eso es lo realmente difícil. </p>



<p>La iglesia, la predicación cristiana, no está llamada a imitar ese constante bombardeo de novedades al que el mundo comercial nos tiene acostumbrados. </p>



<p>No, la iglesia y la predicación cristiana están llamadas a predicar y recordar <strong>las mismas cosas</strong> que Jesús nos enseñó, las mismas. Así era como ocurría ya en los tiempos apostólicos.</p>



<p>Fijémonos lo que escribe el apóstol Pablo a los filipenses: <em>“Por lo demás, hermanos, gozaos en el Señor. A mí no me es molesto el escribiros </em><strong><em>las mismas cosas</em></strong><em>, y para vosotros es seguro”</em>. </p>



<p>Y otro tanto el apóstol Pedro en su 2ª carta: <em>“Por esto, yo no dejaré de recordaros siempre estas cosas, aunque vosotros las sepáis»</em>. Y añade más adelante: <em>“También yo procuraré con diligencia que después de mi partida vosotros podáis en todo momento tener memoria de estas cosas”</em>.</p>



<p>Las “mismas”
cosas, las mismas enseñanzas, no olvidarlas, vivirlas&#8230; Es para eso que el
apóstol Pedro les recordaba “las mismas cosas”. En lugar de cosas nuevas,
necesitamos recordar las que ya sabemos, y practicarlas.</p>



<p>También el apóstol Juan escribe así en su carta a las iglesias:<em> “Lo que habéis oído desde el principio, permanezca en vosotros. Si lo que habéis oído desde el principio permanece en vosotros, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre.Y esta es la promesa que él nos hizo, la vida eterna”</em>. </p>



<p>Bien, pues para ilustrar mejor el problema que vengo presentando, quiero referirme a un suceso que la Biblia narra en el libro de los hechos de los apóstoles, y que parece una fotocopia calcada de este fenómeno social de nuestros días, del que venimos hablando. </p>



<p>El apóstol Pablo se encuentra en Atenas, y allí fue requerido por los atenienses, para que explicase lo que a ellos les parecían “doctrinas nuevas” que Pablo anunciaba. Entonces tiene lugar una situación que nos muestra cómo la naturaleza del hombre no ha cambiado mucho desde entonces… </p>



<p>Sí, los atenienses estaban también muy entusiasmados en buscar nuevas cosas, especialmente en el terreno de las ideas. Ya en aquellos tiempos, el hombre mostraba esa misma tendencia por la búsqueda cambiante de cosas nuevas.</p>



<p>Bien, veamos ese pasaje en Hechos 17. En él
se nos presenta una radiografía de la sociedad griega de primer siglo de la era
cristiana, pero a la vez, como en un espejo, parece como que nosotros mismos
estuviésemos reflejados:</p>



<p style="margin-left: 40px"><em>“Y algunos filósofos de los epicúreos y de los estoicos disputaban con él; y unos decían: ¿Qué querrá decir este palabrero? Y otros: Parece que es predicador de nuevos dioses; porque les predicaba el evangelio de Jesús, y de la resurrección.Y tomándole, le trajeron al Areópago, diciendo: ¿Podremos saber qué es esta nueva enseñanza de que hablas?Pues traes a nuestros oídos cosas extrañas. Queremos, pues, saber qué quiere decir esto.&nbsp;(Porque todos los atenienses y los extranjeros residentes allí, en ninguna otra cosa se interesaban sino en decir o en oír algo nuevo.)” </em></p>



<p>Como puede verse, aquellos atenienses no
eran muy diferentes de los hombres de nuestros días, iban detrás de cualquier
cosa nueva&#8230; Y es curioso, la receta que el apóstol Pablo tuvo para aquella
sociedad de entonces, sigue perfectamente vigente para nuestros tiempos
modernos. </p>



<p>Pablo fue puesto en un aprieto, pero en aquel difícil
compromiso ante tan numeroso público, en el areópago de Atenas, llama la
atención la ingeniosa y acertada respuesta que Pablo dio a los atenienses.</p>



<p>Aquella respuesta del apóstol Pablo, constituye sin
duda uno de los textos bíblicos que mejor resume el mensaje de Dios para el
hombre, y en ella podemos encontrar las claves del plan de Dios para con el
hombre, y las decisiones y pasos que el hombre debe dar para vivir y disfrutar
victorioso ese plan de Dios.</p>



<p>Bien, leamos cómo continúa el relato:</p>



<p style="margin-left: 40px"><em>“Entonces Pablo, puesto en pie en medio del Areópago, dijo: Varones atenienses, en todo observo que sois muy religiosos;porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio.El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas,ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas.Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación;para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros.Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos.Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres.Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan;por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia”</em></p>



<p>Si nos fijamos un poco, la realidad de aquella sociedad ateniense, tiene muchos parecidos con la de nuestros días. Ellos levantaban altares a toda clase de divinidades para rendirles culto, y sin embargo no habían llegado a conocer a Dios. </p>



<p>De igual forma, en nuestro medio, en una forma de idolatría politeísta, se levantan templos, santuarios, ermitas, monumentos y altares a todo tipo de santos, vírgenes y patrones… Se les dedican fiestas populares, se les pasea engalanados en carísimas carrozas y en pasos de procesión, y hasta tienen lugar verdaderas batallas populares por la posesión de la imagen del “patrón” o la “patrona”. </p>



<p>Todos estos comportamientos, más o menos revestidos de folklore y convertidos en tradiciones intocables, nos son en el fondo otra cosa que auténtica idolatría, como la de aquellos atenienses que levantaban altares a toda clase de divinidades. </p>



<p>La nuestra es una idolatría más refinada y más occidentalizada, pero en esencia es la misma idolatría que puede observarse en tribus ancestrales, que adoran y rinden tributos a sus tótems y a sus ídolos de madera o piedra. Nuestra sociedad es como aquella de Atenas: muchos altares y mucho espíritu religioso (en algunos), pero poco conocimiento de Dios.</p>



<p>Así que Pablo comienza a darles algunas pistas acerca de ese Dios al cual desconocen. Si seguimos la argumentación de Pablo, este les explica que Dios ha creado todo cuanto existe, que Dios es el Señor y dueño del universo. Que no podemos ser tan ingenuos de pretender encerrar su grandeza y su majestad en nuestros reducidos esquemas religiosos, en nuestros templos de piedra o ladrillo, donde le dedicamos nuestra “liturgia cristiana”, así como quien le hace un favor a Dios para tenerle contento.&nbsp; </p>



<p>Dios no necesita ni nuestros templos, ni nuestra liturgia, ni nuestros favores. Es al revés, nosotros le necesitamos a Él, pues Él es <em>“quien da a todos vida y aliento y todas las cosas”.</em></p>



<p>Dios desea habitar, no en templos de piedra, sino en el corazón de sus hijos, a quienes ha constituido linaje suyo. </p>



<p>El creó la raza humana, y nos puso límites en el tiempo y en el espacio, y todo ello con una clara intención, que busquemos a Dios, que vivamos una relación con nuestro creador, un Dios que no se esconde, que está bien accesible, que no está lejos de nosotros. Los verdaderos hijos de Dios <em>“vivimos y nos movemos en Él”</em>.</p>



<p>A lo largo de los siglos, la cristiandad ha cedido a esa debilidad idólatra y supersticiosa que anida en la raza humana, y ha cometido graves errores confundiendo el culto a Dios con una religiosidad y una piedad, centrada en todo tipo de estatuas e imágenes de oro, plata, piedra o cualquier otro material. Y hemos reducido la grandeza de Dios a pequeños idolos. Todavía hay mucha gente que besa, al acostarse, una estampita, o un escapulario, o un crucifijo, como si, por hacerlo, algo mágico fuera a protegernos. </p>



<p>Sin embargo, se olvida lo más importante, conocer al Dios que nos dio la vida, conocer su plan, sus instrucciones y, sobre todo, obedecerle. Porque finalmente esto es lo único que Dios busca de nosotros: que le conozcamos, que le amemos y que le obedezcamos. Toda la Biblia podría resumirse en esto.</p>



<p>La historia de la cristiandad muestra cómo, mientras Dios intenta hablarnos, el hombre levanta una complicada estructura religiosa, miles de templos, y millones de imágenes a las que rendir culto. </p>



<p>Desde luego este no es el plan que Dios tiene para el ser humano. Sin embargo, Dios sabe ser comprensivo, y tiene mucha misericordia y paciencia con nosotros, y está dispuesto a pasar por alto las aberraciones que la humanidad, “en su ignorancia”, viene practicando.</p>



<p>Ahora bien, una vez que Dios ha pasado por alto nuestra ignorancia y nos ha revelado su verdadero plan, desde ese mismo momento, cada uno quedamos confrontados a la toma de una decisión: obedecer a Dios, o no hacerlo. Ya no podemos apelar a la ignorancia, ya no podemos decir “es que no sabía…”, porque Dios ya nos ha manifestado abiertamente su amor y su plan redentor.</p>



<p>Ahora podemos conocer con claridad el plan de Dios. Y
Él nos manda una cosa: tenemos que arrepentirnos. Arrepentirnos de haber vivido
sin Dios, de haberle dado la espalda, o de habernos conformado con esa clase de
religiosidad cristiana, que nos permite vivir vidas con una buena apariencia de
cristianos, pero sin ningún tipo de compromiso con Dios. </p>



<p>Y en este caso, Dios no nos está haciendo una petición,
ni un ruego. Es un mandato, y con carácter universal: Dios
“manda” a todos los hombres, en todo lugar,
que se arrepientan, y advierte que habrá un día de Juicio, en el
que todos, absolutamente todos, compareceremos responsablemente, y no podremos
decir, “es que yo no sabía…” </p>



<p>Porque los tiempos de nuestra ignorancia ya pasaron, y
ahora nos toca obedecer. No podemos mirar para otra parte. El plan de Dios es
que todo hombre se arrepienta, que busque a Dios, y que viva para Dios.</p>



<p>Dios se muestra dispuesto a perdonar nuestras
transgresiones, las que hemos hecho conscientemente, y las que hicimos por
ignorancia, pero demanda una sola cosa de nosotros, un arrepentimiento sincero,
genuino. </p>



<p>Este suceso, narrado en el capítulo 17 del libro de los Hechos de los Apóstoles, deja muy claro cuál es el plan que Dios ofrece, cuáles son sus condiciones, y cuáles los pasos que el hombre debe dar para recobrar su posición como linaje santo de Dios.</p>



<p>Y estamos completamente seguros que, si esta fue la receta del apóstol Pablo para aquella sociedad griega, tan inquieta por buscar cosas nuevas, servirá igualmente esta receta, para una sociedad como la nuestra, con iguales características que aquella.</p>



<p>Busquemos de corazón a Dios, leamos su Palabra, La Biblia, y dejemos que Dios nos dé un nuevo corazón.</p>



<div style="height:50px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p> Foto de portada por <a href="https://unsplash.com/photos/BO1tbIm6IRc?utm_source=unsplash&amp;utm_medium=referral&amp;utm_content=creditCopyText">GoaShape</a> en <a href="https://unsplash.com/?utm_source=unsplash&amp;utm_medium=referral&amp;utm_content=creditCopyText" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label=" (opens in a new tab)">Unsplash</a></p>
<p>La entrada <a href="https://iepvitoria.org/y-siempre-cosas-nuevas/">Y siempre cosas nuevas</a> aparece primero en <a href="https://iepvitoria.org">IEP Vitoria</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://iepvitoria.org/y-siempre-cosas-nuevas/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">1800</post-id>	</item>
		<item>
		<title>A las puertas de la muerte</title>
		<link>https://iepvitoria.org/boletin218/</link>
					<comments>https://iepvitoria.org/boletin218/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Alfredo Gómez Moneo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 29 Jun 2018 09:27:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Evangelización]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://iepvitoria.org/?p=1537</guid>

					<description><![CDATA[<p>De ti depende que la muerte no sea tu último acto. Busca a Dios y no lo dejes para el final, porque quizá entonces descubras que toda tu vida fue vacía.</p>
<p>La entrada <a href="https://iepvitoria.org/boletin218/">A las puertas de la muerte</a> aparece primero en <a href="https://iepvitoria.org">IEP Vitoria</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Existen muchos personajes de gran influencia en nuestra historia que además destacaron por sus ideas abiertamente ateístas. No voy a referirme a lo que hicieron o dijeron durante su vida, sino que quisiera centrarme en lo que expresaron en sus últimos momentos, a las puertas de la muerte.</p>
<p>Pocas cosas son tan demostrativas como las reacciones y las afirmaciones de las personas, cuando claramente entienden que están enfrentando la muerte. Echar un vistazo al lecho de muerte de grandes ideólogos y pensadores nos permite ver más allá de sus hechos, sus ideas, o las palabras que en vida dijeron.</p>
<p>Y es que en esos estremecedores momentos, cuando las personas se encuentran frente de la muerte, muchos se quitan su máscara y algunos llegan a reconocer que han construido su vida sobre arena, que han seguido un sueño irreal y que han edificado una gran mentira. Han terminado frustrados, desengañados, y sin salida.</p>
<p>Cuánta razón tiene Aldous Huxley al escribir en el prólogo de su libro “Un Mundo Feliz”, que todas las cosas se deberían enjuiciar, como si estuviéramos en ese momento en nuestro lecho de muerte.</p>
<p>Veamos entonces algunos ejemplos de las palabras y los momentos últimos de algunos grandes de la historia:</p>
<ul>
<li>El gran Cesar Augusto, primer emperador romano, a quien las multitudes trataban como a un Dios, exclama antes de morir: “<em>¿He jugado bien mi papel? Ahora, aplaudid, pues la comedia ha terminado”.</em></li>
<li>El histórico monarca de Inglaterra, Enrique IIX declara con profundidad: <em>“Ahora, todo ha acabado: Imperio, Cuerpo y Alma”</em>.</li>
<li>O el caso de Cesar Borgia, uno de los grandes estadistas italianos: <em>“Yo me he preocupado por todo en el transcurso de mi vida, excepto por la muerte y ahora totalmente desprevenido, debo morir”.</em></li>
</ul>
<p>Incluso hombres del ámbito religioso, muestran su incertidumbre al morir, quizá porque centraron sus esperanzas en un sistema religioso, y dejaron a un lado a Dios.</p>
<ul>
<li>Así, el cardenal Mazarino, diplomático y político, al servicio del papa y más tarde al servicio de Francia, exclama antes de morir: <em>”Oh, mí pobre alma, ¿que será de ti”? ¿”A dónde vas?”</em>.</li>
<li>O el gran filósofo inglés Thomas Hobbes, reconocido por su vasta obra sobre la filosofía política. Un pensador de esta talla, llegó a decir en el momento de su muerte: <em>“Me encuentro ante un horrendo salto en las tinieblas”</em></li>
</ul>
<p>Y el caso de Jaroslawski, presidente del Movimiento Ateo Internacional, quien declaró enérgicamente: <em>«¡Quemad, por favor todos mis libros!, ¡Mirad al Santo que me espera hace ya mucho tiempo, que ya está aquí!».</em></p>
<p>Impresionantes también las últimas palabras de David Hume. Aquel gran filósofo ateo, gritó al morir: <em>“Estoy en las llamas”</em>. Su desconcierto fue una escena terrible.</p>
<p>Otro gran filósofo, el francés Voltaire, famoso por su sarcasmo, sería uno de los mayores exponentes del pensamiento de la ilustración, eso sí, prescindiendo abiertamente de Dios. Al morir era inmensamente rico, pero en su muerte tuvo un espantoso final. Su enfermera dijo: <em>“Por todo el dinero de Europa, no quisiera volver a ver morir a un incrédulo”</em>. Clamó toda una noche pidiendo perdón.</p>
<p>De otro gran estadista, Napoleón Bonaparte, escribiría así el Conde Montholon: “El Kaiser murió abandonado por todos, sobre esta solitaria roca. Su lucha con la muerte fue terrible”.</p>
<p>Y el gran poeta, novelista, dramaturgo y científico <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Alem%C3%A1n">alemán</a> Wolfgang von Goethe, ¿Qué estaría sintiendo en el momento de su muerte, que le llevó a exclamar: <em>“¡Más luz!”</em>?</p>
<p>Un caso muy particular lo representa el alemán Heinrich Heine, uno de los últimos poetas del romanticismo. Conocido por su carácter burlón y escéptico, cambió más tarde su ideología y su manera de ver las cosas, y se convirtió al cristianismo. En el epílogo, de su colección de poemas “Romancero” escribió lo siguiente: <em>“Cuando se está en el lecho de la muerte, se vuelve uno muy sensible y quisiera hacer las paces con Dios y con el mundo&#8230; Poemas que contenían la mínima critica contra Dios, angustiado, pero animado, los eché a las llamas. Es mejor que ardan los versos que no el escritor&#8230; He vuelto a Dios como un hijo perdido, después de haber estado cuidando los cerdos con los seguidores de Hegel. En lo teológico me culpo de haber retrocedido, para volverme hacia un Dios personal.”</em></p>
<p>Nietsche, padre del Nihilismo y “La muerte de Dios”, llegaría finalmente a morir en estado de completa locura.</p>
<p>Desgarradoras las últimas palabras de Sir Thomas Scott, antiguo Presidente de la Cámara de los Lores Inglesa: <em>«Pensé hasta este momento que no había ni Dios, ni infierno. Ahora estoy cierto y siento que ambos existen, y que yo estoy destinado a la perdición por el justo juicio del Todopoderoso».</em></p>
<p>A estos podríamos añadir otros como:</p>
<ul>
<li>Stalin, sobre su final su hija dijo en marzo 1953: <em>“Padre tuvo una muerte espantosa y difícil. Dios da a los justos una muerte más suave”</em>.</li>
<li>Lenin perdió la razón antes de morir e imploraba el perdón de sus pecados dirigiéndose a las mesas y a las sillas.</li>
<li>Jean Paul Sartre dijo:<em> “He fallado”.</em></li>
<li>Talleyrand: <em>«Estoy sufriendo el tormento de los perdidos».</em></li>
<li>Carlos IX de Francia: <em>«Estoy perdido y lo reconozco claramente». </em></li>
<li>Churchill: <em>«¡Vaya necio que he sido!». </em></li>
<li>Jagoda, jefe de la policía secreta rusa: <em>«Tiene que haber un Dios y éste me castiga por mis pecados»</em>.</li>
</ul>
<p>La lista podría ser interminable.</p>
<p>Todos estos hombres que durante sus vidas negaron abiertamente a Dios, mostraron en su forma de morir o en sus últimas palabras, que habían vivido equivocados y que se sentían vacíos y solos.</p>
<p>Se dieron cuenta de que iban a enfrentar lo que la Biblia declara rotundamente:<strong><em> «Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio» (Hebreos 9: 27)</em></strong></p>
<p>Y ahora yo te pregunto, ¿Te has planteado usted alguna vez cómo será tu muerte?, ¿Será también demasiado tarde para ti?, ¿Cuáles serán tus últimas palabras?</p>
<p>Podrás creerlo o no, pero debo advertirte que sin Jesucristo y sin el perdón de sus pecados por medio de él, <strong>estás perdido.</strong></p>
<p>Frente a un Dios santo, te encuentra en un estado de completa y eterna perdición. Por ti mismo, no te vas a salvar en el juicio final. Si eres de los que creen que con la muerte todo se acaba, considera entonces el final de quienes pensaban como tú.</p>
<p>¿O es que que quizá crees que los hombres citados anteriormente representaron comedias piadosas cuando les llegó su última hora?</p>
<p>Puedo asegurarte que si uno no tiene paz con Dios, verá la<strong> muerte como una horrenda</strong> realidad, e intentará huir de ella, pretendiendo ignorarla y excluirla de la conciencia.</p>
<p>Quizá pienses que ya eres una buena persona, y que Dios ya está satisfecho con usted. Pues me temo que te equivocas también, al menos eso dice Dios en su Palabra. Todos pecamos numerosas veces contra Dios y contra nuestros semejantes. Y nuestro pecado nos hace indignos de Dios y de su salvación.</p>
<p><strong>Solo hay una salida</strong>: necesitamos a Jesús. Él sí perdona nuestros pecados, nos limpia y nos declara absueltos. Él mismo dijo así: <strong><em>“Yo he venido a buscar y rescatar, lo que se ha perdido” (Lucas 19: 10).</em></strong></p>
<p>Los tremendos testimonios que te he presentado, son reales, no fingían. En los últimos momentos entendieron que, de pronto, el juego había terminado, y la realidad de Dios, que en vida no quisieron reconocer, ahora se volvía contra ellos.</p>
<p>Sin embargo quiero darte una buena noticia: tú puedes conocer a Dios y encontrar una verdadera paz en tu interior. Hazlo antes de que sea demasiado tarde.</p>
<p>¿Y cómo se consigue esto? , se preguntará usted: Es solo a través de Jesús. Con su muerte en la cruz y su resurrección, Él puso las bases para ello. Él es nuestro abogado ante el tribunal de Dios. Sólo Él tiene el poder de perdonar nuestros pecados y borrar nuestra culpabilidad. Solamente Él puede regalarnos la vida eterna.</p>
<p>Si deseas de corazón acudir a Jesucristo y alcanzar la verdadera paz con Dios, puedes dirigirte a Él con una oración como esta:</p>
<p style="padding-left: 30px;">«Señor Jesús, te ruego que perdones toda mi culpa y mi pecado, mi rebeldía y mi vida pasada sin haberte tenido en cuenta. Te doy gracias porque has muerto por mí y con tu preciosa sangre has pagado el precio de mi pecado. Ahora te ruego que entres en mi vida. Te abro la puerta de mi corazón y te suplico que de ahora en adelante seas mi Señor. Te doy las gracias porque tú escuchas mi oración y me aceptas tal como soy.»</p>
<p>Sé que he tocado un tema muy delicado, pero es un tema vital. Te aconsejo que medites bien en ello. Busca a Dios en las páginas del Evangelio, y Él te visitará en tú corazón.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Imagen de portada por <a href="https://unsplash.com/photos/S5hmgsK7Io4?utm_source=unsplash&amp;utm_medium=referral&amp;utm_content=creditCopyText" target="_blank" rel="noopener">Jonathan Bowers</a> en <a href="https://unsplash.com/?utm_source=unsplash&amp;utm_medium=referral&amp;utm_content=creditCopyText" target="_blank" rel="noopener">Unsplash</a></p>
<p>La entrada <a href="https://iepvitoria.org/boletin218/">A las puertas de la muerte</a> aparece primero en <a href="https://iepvitoria.org">IEP Vitoria</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://iepvitoria.org/boletin218/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>1</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">1537</post-id>	</item>
	</channel>
</rss>
